Antes de la industrialización, la seguridad alimentaria dependía en gran medida de los productores locales y del boca a boca. Sin embargo, con la expansión del comercio y la producción masiva de alimentos, se hizo evidente la necesidad de establecer controles y regulaciones. A finales del siglo XIX, surgieron las primeras normativas sanitarias y etiquetados rudimentarios para informar a los consumidores sobre la procedencia y composición de los productos.
La primera gran revolución llegó con la incorporación de los códigos de barras, que permitieron a la industria mejorar la gestión del inventario y garantizar un mejor control de calidad. Esto no solo ayudó a los fabricantes y distribuidores, sino que también brindó mayor seguridad a los consumidores.
Con la globalización y el crecimiento del comercio internacional, la trazabilidad de los alimentos se convirtió en una prioridad. Los sistemas de identificación evolucionaron desde simples etiquetas hasta tecnologías avanzadas.
En este contexto sociocultural, desde nuestra empresa hemos tratado de posicionarnos como referentes en el sector, adaptando nuestras soluciones a las exigencias del mercado y ofreciendo tecnologías de vanguardia para la codificación de productos alimentarios.
Uno de los ejemplos más notorios de la importancia de la codificación es el retiro de productos contaminados del mercado. Gracias a los sistemas de trazabilidad, las empresas pueden identificar rápidamente los lotes afectados y retirarlos antes de que lleguen al consumidor final.
Un claro ejemplo de ello es cómo en 2008 un brote de salmonella en productos lácteos pudo ser rastreado y solucionado gracias a los sistemas de codificación, evitando una crisis de salud pública mayor. Y es que la codificación alimentaria, más allá de ayudar solo a los distribuidores, supone una garantía para los consumidores.
El avance tecnológico en la codificación no se detiene. La implementación de blockchain en la trazabilidad alimentaria permitirá una gestión de datos aún más segura y transparente. De esta manera, los consumidores podrán acceder a la información completa de los alimentos con solo escanear un código.
Nuestra empresa trabaja a diario tratando de proporcionar a nuestros clientes la adaptación a estos nuevos sistemas. La integración de soluciones digitales permite una mayor automatización en los procesos de codificación y una trazabilidad más eficiente, asegurando el cumplimiento de normativas internacionales.
Empresas de codificación alimentaria como la nuestra, SMC Codificación, juegan un papel fundamental en este desarrollo, ofreciendo soluciones que responden a los retos del presente y del futuro. La innovación en la codificación no solo beneficia a la industria, sino que también protege a los consumidores, asegurando alimentos seguros, rastreables y de calidad.